Tras visitar a su madre en un edificio de apartamentos de la NYCHA, nuestra clienta bajaba por las escaleras interiores para salir del edificio cuando su zapatilla se enganchó en el reborde metálico que sobresalía del borde del escalón de cemento. Conseguimos pruebas de que esa situación peligrosa y riesgosa existía desde hacía más de cinco años y de que la NYCHA lo sabía y no había subsanado el defecto. Nuestra clienta trabajaba como asistente de atención domiciliaria, por lo que la fractura de tobillo que requirió una intervención quirúrgica de urgencia le impidió trabajar. Finalmente, el Ayuntamiento ofreció 525 000 dólares para llegar a un acuerdo extrajudicial en lugar de enfrentarse a un jurado de Brooklyn.
El caso fue llevado por los socios David Akerib y Linda Armatti.
