Nuestra clienta, de 57 años, acudía habitualmente a revisiones anuales con su ginecólogo, por lo que se quedó consternada al saber que padecía cáncer de ovario en estadio 3. Dos años antes, durante una revisión rutinaria, su ginecólogo detectó anomalías en los ovarios y la derivó para que se sometiera a más pruebas. Según se informó, los resultados fueron negativos y no se le prescribió ningún tratamiento. Lamentablemente, las pruebas sí indicaban cáncer, que en aquel momento se encontraba solo en estadio 1. Sin darse cuenta, el dolor abdominal que sentía se debía al cáncer, que seguía creciendo sin cesar. Finalmente, acudió al hospital, donde le diagnosticaron un cáncer en estadio 3 y le indicaron que debía someterse de inmediato a una intervención quirúrgica y a quimioterapia. El caso fue llevado por el socio director Andrew Finkelstein junto con un abogado colaborador y se resolvió con un acuerdo de 1 600 000 dólares.
